Página 15 - MAHJONG EXPO

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Juan García Ponce dice de su trabajo pictórico: “se trata de una
obra compleja y difícil en todas sus manifestaciones,
pero que hace
de la complejidad y la dificultad, un resultado cuyo nombre obligado
es la facilidad. Lo que ocurre es que enfrentamos una visión o, lo que
es lo mismo, una interpretación de la realidad en la que no es posible
separar la realidad de la realidad de la pintura”. Bajo tales conceptos,
Francisco Castro Leñero (Ciudad de México, 1954),
uno de los grandes maestros mexicanos del arte
abstracto contemporáneo, puede ser denominado
como un pintor del absoluto, intérprete a la vez que
creador de un mundo matizado por una intelectual
combinación de caos y armonía, asombro y razón, o
bien, un postulado en que los hechos que el artista
razona ejercen en el lienzo con precisión matemática
y composiciones en esencia asombrosas.
El secreto de este pintor, no obstante, tiene origen en significados
rítmicos. Sus obras se construyen como quien escribe la partitura,
como el músico que se nutre del universo y lo devuelve hecho
melodía. Por eso, todas las piezas de Castro Leñero, en su silencio,
son musicales, llenas de tonos sobrios, geometría primordial, manejo
de espacios y rupturas que no son más que eslabones comunicantes,
claves que resaltan tal o cual sonido, propuesta visual para escucharse
con el oído de la inteligencia. Sus obras han sido expuesta por más
de veinte años en museos y galerías de México y el extranjero.
Francisco Castro Leñero
SU LENGUAJE
RIGUROSAMENTE
RESTRINGIDO
A LÍNEAS, CUADRADOS Y CÍRCULOS
PERMANECE A LO LARGO DE SU BÚSQUEDA.